Los viajes se han convertido en instancias de placer culinario, mi interés es conocer los mercados, los productos tradicionales, observar qué comen los lugareños, cuáles son las preparaciones típicas, visitar bares, cafés y restaurantes. A través de estás imágenes y descripciones quiero compartir con ustedes mi experiencia en Palermo, Sicilia.
Día 1
Llegamos en bus a Palermo
(desde Trapani). Habíamos reservado una habitación en el bed and breakfast
"La Finestra Sul Mercato" a pasos del Mercado de la Vucciria.
En un comienzo Palermo, la capital de Sicilia, no me pareció una ciudad fácil, hay que lograr abstraerse y ver más allá de la basura y los edificios que se caen, una ciudad descuidada y caótica. Pero al pasar las horas me enamoré de su historia, de la amabilidad y alegría de su gente, sus mercados y la comida.
Comenzamos nuestro recorrido, primera parada:
La Vucciria. Este antiguo mercado está situado en pleno centro histórico de
Palermo, ocupa las calles Via Argenteria, Via Cassari y piazza Sant’ Maria. Todo transcurre al aire libre, en la calle. Puedes abastecerte de frutas, verduras, pescado y mariscos, productos típicos regionales, carne y otros.


También hay algunos puestos donde preparan comida, aquí degustamos nuestro primer
arancini. Son una especie de croqueta de arroz rellenas con ragú de carne o mozzarella. Se comen como aperitivo y su nombre deriva de su color naranja (arancia) por el azafrán.

Continuamos nuestro paseo, nos dirigimos al
Mercado del Capo que se encuentra en la parte superior del antiguo barrio árabe. Al comienzo lo único que vimos fueron puestos de textiles, artículos para el hogar, ropa, bolsos y mucha gente, hasta que llegamos a la zona de alimentación. Nos tocó presenciar un matrimonio en medio del mercado, los novios e invitados felices adueñados del lugar, sacándose fotos.
Había varios puestos de especias, frutas, verduras, carne y pescado, lo que más me llamó la atención fue la variedad de berenjenas y calabacines; grandes, pequeños, redondos, largos, etc. Compramos aceitunas, tomates secos y seguimos descubriendo la ciudad.
En ambos mercados había una gran cantidad de puestos de comida callejera, había uno dónde cocían los pulpos y te daban los tentáculos con limón, otros del tradicional pane con la milza, pane e panelle o los arancinis.
Por la noche reservamos una mesa en el Restaurante Santandrea, ubicado en una pequeña plaza, detrás de la Piazza Sant Domenico, a pasos de nuestro B&B.
Nos costó escoger un vino de la larga y completa lista. Pedimos un blanco, Benedé Catarratto Sicilia del 2008, y un antipasto mixto para compartir (caponate, olivas, panelle, melanzana panata e fritta y bruschetta con peperoni, 9,50€) . Nos pusieron una botella de agua y una cesta con muy buen pan.
Las cartas en Sicilia se componen de antipastos, primer plato que suele ser pasta, segundo plato que puedes optar entre pescado y carne y finalmente el postre.
Nosotros optamos por la pasta como plato principal. Pedimos ravioli di pasta a lo zafferano farciti di zucchina e basilico, accompagnati da pescado del giorno (13 €) y pappardelle con pescato del giorno, pomodorini, capperi, oliva nere e lattuga riccia (11€).
Ambos platos estaban buenísimos, la pasta en su punto, sabrosos, la salsa perfecta.


De postre compartimos una mousse al marsala
(4 €). En todos los restaurantes de Sicilia cobran "cubierto", el precio depende del lugar, pero suele ser entre 1,50 a 3 € por persona.
Otro aspecto a destacar es que en todas las cartas o menús aparece destacado con un asterisco cuando el plato está preparado con un produto congelado.
Día 2

Deliciosa granita o granizado de fresas para desayunar y sobrevivir al calor, y a conocer la Catedral.
Comimos en la Trattoria da Toto, a lado del mercado la Vucciria. Pedimos un antipasto mixto (berenjenas, anchoas, tomates cherry, tomates secos, olivas y boquerones y atún marinado, 10 €) y una botella de agua.
De segundo compartimos un grillado de pesce (10€), era un plato de gambas, calamares y dos tipos de pescado (spigola y sarago).

Después de comer fuimos a buscar "la máquina" que habíamos alquilado y a la aventura de conducir, nada fácil en Palermo...